Mucho se ha dicho del Transurbano, pero nada se ha mencionado sobre el verdadero personaje que se encuentra detrás de todo el relajo que se ha hecho sobre la constitución del negocio, donde como todo trato gubernamental, siempre se dan las posibilidades de la obscuridad y corrupción.
Ahora que este caso particular, salpica a un "empresario" que fuera protagonista de uno de los escándalos más sonados en los tiempos que fuera presidente Alfonso Portillo, por ser uno de sus padrinos y porque este sería su jefe desde mucho antes que "Pollo Ronco", incursionara en la política. Propietario de los famosos "bancos gemelos" y de varias empresas de las que poco se sabe su participación, Francisco Alvarado Macdonald, "don Paco".
EL NEGOCIO DE LOS BUSES
Cuando la Asociación de Transportistas estuvo en las negociaciones para realizar el negocio del Transurbano, una de las principales promesas para el público era la renovación de la flota y obviamente implicaba una millonaria inversión en la compra de los buses. La negociación en Guatemala era muy difícil pues la empresa representante de la marca alemana que fabrica los motores estaba cerrada en un precio que estaba fuera de proporción totalmente. Don Paco tenía muchísima experiencia en los negocios con el Estado y su porción del pastel era considerada imposible de negociar.
Los implicados en el negocio tenían que buscar opciones y se les ocurrió viajar directamente a Alemania y negociar con la Mercedes Benz la incorporación de sus motores, pero el trato por exclusividad de la marca con el representante en Guatemala, cerró el negocio con la salvedad que los buses no podrían portar la insignia de la marca. El interior sabrían que era de la calidad que se necesitaba y la empresa brasileña que fabrica las carrocerías era un negocio aparte, pero en conclusión daba un producto final con un costo aceptable.
Don Paco es el representante de la marca en Guatemala. Él montado en cólera porque no le pudo poner las manos a una cantidad descomunal de dinero que pretendía, viaja a Alemania a reclamar la supuesta parte que le correspondía y que nunca se habría ganado por la ambición desmedida que hizo que se buscaran opciones más económicas.
EL CONTRAATAQUE
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